¿Te acuerdas...?

Después de ese paseo bajo la lluvia de Miami, llegamos empapados al hotel, risas y gotas de agua por todos lados. Decidimos quitarnos el cansancio y la humedad con una ducha. Justo cuando empezábamos a sentir el calor del agua y a relajarnos, ¡BAM! Un golpe en la ventana del baño nos hizo saltar. Al asomarnos, una pareja estaba discutiendo en el balcón de al lado con tanta pasión que parecía una escena de telenovela. Entre el asombro y la risa, pensamos: 'Definitivamente, esto es Miami: ¡impredecible y nunca aburrido!'

¡Sorpresa!