¿Te acuerdas...?

Mientras conducíamos por Entre Ríos, un árbol cargado de naranjas brillantes capturó mi atención. No pude resistirme y detuvimos el auto al borde de la ruta. Con una mezcla de entusiasmo y travesura, decidí "tomar prestada" una de esas naranjas, pero al momento de hacerlo, una vaca cercana dirigió su mirada hacia mí. Con la naranja en mano, entré en pánico y exclamé: "¡La vaca me está mirando, vayámonos rápido!" Tu risa resonó a carcajadas mientras acelerábamos de nuevo en la carretera. Más tarde, al probar la naranja, resultó ser amarga, pero la risa y el recuerdo compartido fueron dulces como ninguna otra fruta.