“Estuve sumida en el caos. Y, a pesar de todo, nunca dejaste de estar a mi lado. Cuando me resistía, tú me dabas calma. Ante mis lágrimas, me ofrecías consuelo. Frente a mis heridas, buscabas cómo curarlas. Cuando cometía errores, me brindabas serenidad. Aun cuando me rendía, tu sonrisa era el refugio. En medio de mi tormento, encontraste la manera de recordarme mi belleza.”